Enfoque de Investigación: Un Resumen Semanal de Nuevas Investigaciones de la Comunidad de NIDILRR

Los Padres con Enfermedades Mentales Graves Pueden Enfrentar Más Escrutinio por parte de los Servicios de Protección Infantil

Un estudio financiado por el Instituto Nacional De Investigación sobre la Discapacidad, Vida Independiente, y Rehabilitación (NIDILRR, por sus siglas en inglés).

Las personas con enfermedades mentales graves (EMG) tienen afecciones como la depresión, trastorno bipolar, o esquizofrenia. Como muchas personas sin EMG, muchas personas con EMG se convierten en padres. Las investigaciones anteriores han encontrado que los padres con EMG pueden ser más propensos que los padres sin EMG a que los Servicios de Protección Infantil (SPI) se involucren con sus familias. SPI puede contactar a una familia si reciben un informe que sugiere que un niño podría estar sufriendo abuso o negligencia. Después de investigar a la familia, SPI puede decidir ya sea finalizar el contacto o proporcionar servicios destinados a proteger a los niños, incluyendo la separación de los niños y padres. En un reciente estudio financiado por NIDILRR, los investigadores analizaron los datos sobre la frecuencia de involucración de SPI para padres con y sin EMG. Los investigadores querían averiguar el porcentaje de padres con y sin EMG que informan haber sido contactados por SPI. También querían averiguar el porcentaje de padres con y sin EMG que recibieron servicios o tuvieron un cambio en los arreglos de vivienda de sus hijos después de ser contactados por los SPI. Finalmente, los investigadores querían averiguar si las madres y los padres con EMG tuvieron experiencias diferentes con SPI.

Los investigadores del Centro de Investigación de Rehabilitación y Capacitación sobre la Integración Comunitaria y Participación de Personas con Discapacidades Psiquiátricas (en inglés) analizaron los datos de la Encuesta Pulse sobre la Atención a la Salud, una extensa encuesta nacional de adultos entre 18 y 65 años de edad realizada cada año por “Truven Health Analytics”. Los datos de este estudio provienen de 42,761 entrevistados que respondieron a preguntas sobre el estado de su salud mental y crianza. Los entrevistados se clasificaron como teniendo EMG si respondían positivamente a tres preguntas: si habían sido diagnosticados en algún momento con depresión, trastorno bipolar, o esquizofrenia; si habían sido hospitalizados al menos una vez debido a esta condición; y si la condición había interferido con su participación en actividades importantes de la vida como el trabajo, la escuela, o actividades sociales. Los entrevistados se clasificaron como padres si respondían que habían tenido hijos en algún momento de sus vidas, incluyendo hijos adultos o hijos que ya no estaban bajo su custodia.

Se les preguntó a los entrevistados con y sin EMG que informaron ser padres si alguna vez habían sido contactados por SPI. Luego, se les pregunto a los padres que respondieron “si” a esta pregunta si sus familias recibieron servicios de SPI, incluyendo servicios en el hogar o fuera del hogar, o un cambio en los arreglos de vivienda de sus hijos como resultado del contacto.

Los investigadores encontraron que 69% de los entrevistados con EMG y 71% de los entrevistados sin EMG eran padres. Cuando los investigadores analizaron las experiencias con SPI entre los entrevistados que eran padres, encontraron que:

  • Los padres con EMG tenían tasas mucho más altas de contacto con SPI que los padres sin EMG: Más de un tercio (36%) de los padres con EMG habían sido contactados por SPI, en comparación con solo 5% de los padres con EMG.
  • De los padres que fueron contactados por SPI, los padres con EMG tuvieron tasas mucho más altas de recibir servicios de SPI o informar un cambio en los arreglos de vivienda de sus hijos, en comparación con los padres sin EMG. Aproximadamente 89% de los padres con EMG que habían sido contactados por SPI recibieron servicios en el hogar o fuera del hogar, y tres de cuatro de estos padres tuvieron cambios en el arreglo de vivienda de sus hijos como resultado del contacto con SPI. En contraste, para los padres sin EMG que tuvieron contacto con SPI, solo alrededor de 20% recibió servicios y solo uno de cada cuatro de esos padres tuvo cambios en los arreglos de vivienda de sus hijos.
  • En general, los padres con EMG eran 26 veces más propensos que los padres sin EMG a que el plan de vivienda de sus hijos se viera afectado por los SPI.
  • Los padres con EMG tenían más probabilidades de ser contactados por SPI y de recibir servicios de SPI o de informar un cambio en los arreglos de vivienda de sus hijos, en comparación con las madres con EMG. Entre los padres sin EMG, sin embargo, los padres informaron el mismo nivel de contacto con SPI que las madres.

Los autores notaron que estos hallazgos indican una necesidad de prestar atención a los problemas de crianza que experimentan las personas con EMG y proporcionar recursos para apoyar sus necesidades específicas. Sin embargo, los autores también notaron que el hecho de que los padres con EMG tuvieron más probabilidades de tener contacto con SPI no necesariamente significaba que tenían más probabilidades de abusar o descuidar a sus hijos que los padres sin EMG, y que los padres con EMG pueden involucrarse con SPI más a menudo que los padres sin EMG por varias razones más allá de su enfermedad mental. Primero, los estudios muestras que los padres con EMG pueden experimentar desafíos, como la pobreza, la inseguridad alimentaria, o menos acceso a la atención de la salud. En general, las familias que experimentan estos desafíos tienen más probabilidades de entrar en contacto con SPI. En segundo, los padres con EMG pueden tener más contacto con los profesionales que deben informar las inquietudes familiares a los SPI, como los profesionales de salud mental, que los padres sin EMG. Si bien este contacto puede aumentar el reporte de abuso o negligencia actual, también podía poner a los padres con EMG en un mayor riesgo de ser reportados innecesariamente. Tercero, algunos trabajadores de SPI pueden tener percepciones erróneas de que las personas con EMG no pueden cuidar bien de sus hijos. Esto puede explicar por qué, después de ser contactados, los padres con EMG eran más propensos que los padres sin EMG a informar un cambio en las situaciones de vivienda de sus hijos.

Según los autores, los padres con EMG no pueden buscar servicios o apoyos de salud mental si les preocupa que sus proveedores de servicios se comuniquen con SPI. Los profesionales de salud mental pueden desear desarrollar apoyos específicos relacionados con la paternidad para los padres con EMG, que pueden ayudar a prevenir los problemas que podrían conducir a la participación de SPI. Los padres con EMG pueden beneficiarse específicamente de los apoyos de crianza. Además, puede ser beneficioso entrenar a los trabajadores de bienestar infantil para que comprendan mejor el impacto positivo de la crianza de los hijos, los recursos disponibles para los padres con EMG, y el potencial que las personas con EMG tienen para ser buenos padres a sus hijos.

Para Obtener Más Información

El Centro de Investigación de Rehabilitación y Capacitación sobre la Integración Comunitaria y Participación de Personas con Discapacidades Psiquiátricas ofrece muchos recursos para los padres incluyendo una hoja de trabajo de recursos de crianza para identificar apoyos locales, un kit de instrumentos de ocio familiar, y más. http://www.tucollaborative.org/parenting/ (en inglés).

El Centro Nacional de Investigación para los Padres con Discapacidades (NCRPD, por sus siglas en inglés) ofrece recursos para que los padres y profesionales comprendan sus derechos y responsabilidades. http://heller.brandeis.edu/spanish/parents-with-disabilities/index.html.

El Proyecto de Padres con Discapacidades, que forma parte del NCRPD, es un espacio en línea para compartir experiencias, consejos y conversaciones entre padres con discapacidades, así como aquellos que consideran la paternidad. https://www.disabledparenting.com/ (en inglés).

Para Obtener Más Información Sobre Este Estudio

Kaplan, K., Brusilovskiy, E., O’Shea, A., and Salzer, M. (2019) Disparidades en el servicio de protección infantil y enfermedades mentales graves: Resultados de una encuesta nacional (en inglés). Servicios Psiquiátricos, 2019. Este artículo está disponible de la colección de NARIC bajo el Número de Acceso J80785 y solo está disponible en inglés. Este estudio también se discutió en el podcast Desde las Páginas Hasta la Práctica de la Asociación Estadounidense Psiquiátrica (en inglés).

Fecha de publicación:
2019-24-04